Algunas reflexiones sobre el uso del lenguaje claro en el ámbito judicial. “Haciendo justicia con el lenguaje”

Algunas reflexiones sobre el uso del lenguaje claro en el ámbito judicial. 
“Haciendo justicia con el lenguaje”


“...Porque el saber jurídico monopolizado en pocas manos significa reparto del poder y eso es producto de decisiones políticas; porque el despliegue del derecho como discurso ideológico, que promete lo que, en la práctica niega, es recurso de hegemonía y eso es decisión política.” (Carlos María Cárcova, “Acceso a la Justicia: exclusión y aculturación”, publicado en Revista de opinión jurídica VRBE IVS et Alegatos.)


I.- Introducción

El presente tiene como objetivo realizar una reflexión sobre la importancia y el impacto del uso de un lenguaje claro y accesible en las sentencias judiciales. En particular, examinaré cómo la claridad en la redacción de estas decisiones contribuye a mejorar la comprensión del proceso, fortalece la transparencia y facilita el acceso a la justicia, promoviendo así una mayor confianza de la ciudadanía en el sistema de justicia.

A tal fin, analizaré un fallo redactado en lenguaje claro, prestando especial atención a sus características, su estructura y los efectos que produce en sus destinatarios. Asimismo, se formularán una serie de observaciones críticas sobre dicho fallo y se evaluará el alcance y la repercusión del uso del lenguaje claro en el ámbito judicial. Este análisis permitirá evidenciar de qué manera una redacción clara incide directamente en la accesibilidad y transparencia del sistema judicial, así como en la comprensión que las personas tienen de las decisiones que las afectan.

II.- El lenguaje claro en el ámbito judicial

El lenguaje claro tiene como finalidad simplificar la comunicación hacia los destinatarios de la información, facilitando su comprensión mediante una estructura gramatical adecuada y un vocabulario accesible. Este enfoque no compromete la profundidad del contenido, sino que lo hace más accesible sin subestimar al destinatario. La claridad y precisión son clave sin perder la esencia. La claridad y la precisión se presentan como elementos centrales, sin que ello suponga renunciar a la esencia del mensaje.

En el ámbito judicial, todo acto de comunicación del juez —providencias, sentencias, audiencias, entre otros— se dirige tanto a especialistas en derecho como a personas que no poseen conocimientos jurídicos, es decir, a las partes involucradas, quienes son, en definitiva, las principales interesadas en comprender las decisiones adoptadas.

Existe la creencia de que, si el juez emplea un lenguaje más accesible para las partes, podría perder credibilidad profesional frente a sus colegas, quienes también actúan como destinatarios indirectos de sus decisiones. A mi criterio, el uso del lenguaje técnico responde, en muchos casos, a la necesidad del juez de evidenciar conocimiento y credibilidad profesional, dado que sus decisiones se encuentran permanentemente expuestas al escrutinio social. Esta práctica no solo refleja su dominio del derecho, sino también su intención de proyectar autoridad, imparcialidad y competencia. La presión social y la necesidad de legitimación pública influyen en su manera de redactar, buscando mantener una imagen de profesionalismo y rigor.

La consecuencia de mantener un lenguaje excesivamente técnico es que la comunicación con las partes directamente afectadas se ve dificultada. Por ello, la accesibilidad en la comunicación judicial no constituye únicamente una cuestión técnica, sino también un compromiso ético vinculado con la inclusión y la igualdad. Garantizar que todas las personas comprendan las decisiones que las afectan es una condición indispensable para asegurar un acceso equitativo a la justicia.

III.- Para elaborar mensajes claros es imprescindible pensar en el destinatario

En la sentencia dictada en el expediente “L.F.F. c/ S.C.O. s/ Filiación”, n.° 659/2017 —anexada al presente trabajo—, la jueza Galindo Rey Mariana Josefina, titular del Juzgado Civil en Familia y Sucesiones de Monteros, Tucumán, redactó una sentencia en lenguaje claro dirigida a una niña de nueve años.

La magistrada utilizó una sección introductoria para explicar el propósito de la sentencia y anticipar su estructura. Al adentrarme en el análisis de la redacción de la decisión, puede observarse que la jueza identificó claramente al destinatario principal —la niña— y adaptó el tono y las palabras empleadas a dicha circunstancia:

“Anticipo que no voy a escatimar ni tinta ni empeño para desarrollar esta decisión. Pues el Estado —en este caso el Poder Judicial— está obligado a adoptar medidas hasta el máximo de los recursos que disponga y del esfuerzo para garantizar los derechos económicos, sociales y culturales de las personas. Antes de pasar a desarrollar cada punto que dijera en el primer párrafo —alejándome de todo formato rígido y tradicional que tenemos los jueces y las juezas para escribir los fallos, sin que tales formas hoy merezcan tanto valor— me permito citar una reflexión del libro El Principito, que enseña: “Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos […] Los ojos son ciegos. Hay que buscar con el corazón”. Y es que para poder dar una solución jurídica a este caso […] tuvimos que deshacernos de nuestros prejuicios y estereotipos para conectar realmente con las personas que participan en esta historia. Especialmente con Juli, de 9 años, que es no solo la protagonista sino quien conquistara la solución. En definitiva, es la niña la que mostró qué era —y sigue siendo— lo esencial de este caso […] Esta sentencia es para Juli S. y sus dos papás: Roberto L. y Jorge S. A partir de ahora, voy a nombrarlos por su primer nombre”.

El uso de un relato literario en la sentencia representa una interesante confluencia entre el derecho y la narrativa. Este enfoque permitió a la jueza no solo comunicar su decisión de manera más accesible, sino también humanizar y contextualizar el caso. Al incorporar elementos narrativos, logró construir un relato que interpela al lector y ofrece una visión más completa de las personas involucradas.

No obstante, considero que esta práctica también presenta desafíos. La subjetividad propia de la narrativa puede introducir interpretaciones personales que afecten la percepción de imparcialidad. Por ello, la riqueza literaria debe equilibrarse cuidadosamente con la precisión y la objetividad que exige el ámbito judicial. Asimismo, la complejidad del relato y el eventual uso de lenguaje técnico podrían dificultar la comprensión para quienes no poseen formación jurídica, aunque, paradójicamente, la intención sea facilitarla. Este obstáculo, sin embargo, fue superado de manera adecuada en la sentencia bajo análisis.

En el desarrollo de cada punto, la jueza evitó ambigüedades y tecnicismos innecesarios, procurando que el contenido resultara comprensible tanto para la niña como para sus progenitores. Para ello, sustituyó expresiones complejas por otras más claras y directas, evitando fórmulas que solo agregan dificultad sin aportar valor. En los casos en que el uso de términos técnicos fue inevitable, estos fueron debidamente explicados.

Asimismo, destinó párrafos específicos dirigidos a cada interlocutor, utilizando expresiones como: “Ahora me dirijo a Juli para decirte”, “Invitación para Juli” o “Invitación para Roberto, Jorge y Lucía”. Esta estrategia refuerza la idea de una sentencia pensada en función de sus destinatarios concretos.

La redacción de la sentencia en lenguaje claro, especialmente orientada a la niña, resultó fundamental para garantizar la transparencia y una justicia efectiva. La decisión adoptada otorga un marco legal a la realidad familiar de la niña —triple filiación— y refleja el compromiso de la magistrada con un servicio de justicia accesible y de calidad.

Con acierto, la jueza se apartó del lenguaje técnico tradicional y empleó un lenguaje llano, garantizando la accesibilidad judicial. El uso del lenguaje claro permite que los niños participen activamente en los procesos que los afectan, reconociéndolos como sujetos de derechos y otorgándoles el lugar que les corresponde dentro del proceso judicial.

En el ámbito judicial, la claridad y precisión de los mensajes son esenciales para asegurar que la justicia se imparta de manera efectiva y comprensible. Considerar al destinatario —ya sean niños, niñas y adolescentes, personas con discapacidad, adultos mayores o la sociedad en general— constituye un aspecto fundamental para lograr este objetivo. La capacidad del juez de comunicar sus decisiones de manera accesible incide directamente en la percepción y efectividad del sistema judicial.

Asimismo, la empatía y la sensibilidad hacia las partes involucradas resultan indispensables. Un lenguaje respetuoso y considerado puede hacer que las personas se sientan escuchadas y respetadas, aun cuando el fallo no les resulte favorable. La humanización de las sentencias, al contemplar las circunstancias personales y sociales de las partes, contribuye a una percepción más justa y equitativa del sistema judicial.

Resulta imprescindible, para comunicar en lenguaje claro, pensar en el destinatario. Las decisiones judiciales que afecten a niños, niñas y adolescentes deben redactarse en un lenguaje simple y directo, adecuado a su nivel de comprensión y grado de madurez.

Del mismo modo, el acceso a la justicia de las personas con discapacidad requiere una atención particular en la comunicación de las decisiones judiciales. Es fundamental que las sentencias sean comprensibles para todos, para ello, deben implementarse medidas de accesibilidad, tales como formatos alternativos —braille, lenguaje de señas o versiones simplificadas— que faciliten la comprensión.

Además, resulta necesario que los profesionales del derecho reciban formación en comunicación inclusiva y conozcan los recursos tecnológicos disponibles para asistir a las personas con discapacidad. La empatía y la comprensión de las diversas necesidades de accesibilidad son esenciales para garantizar el ejercicio pleno de los derechos. En este sentido, también debe evitarse el uso excesivo de terminología legal que pueda resultar confusa para personas sin formación jurídica.

IV.- Conclusión

La simplificación del lenguaje jurídico constituye un proceso gradual que requiere tiempo, dado que implica revisar valores, actitudes, modelos textuales y convenciones profundamente arraigadas en la práctica jurídica.

Esta transformación no solo beneficia al ciudadano, quien tiene derecho a comprender las normas que debe cumplir, los formularios que debe completar y las decisiones judiciales que lo afectan, sino que también resulta ventajosa para los propios juristas. El lenguaje claro es más legible y, en muchos casos, más persuasivo que el lenguaje jurídico tradicional.

Cualquier propuesta de modernización del lenguaje técnico debe, necesariamente, redactarse en lenguaje claro, respetando la especificidad del derecho y adecuándose al contexto. Para lograr la adhesión de los operadores jurídicos, dicha propuesta debe adoptar un enfoque pragmático e interdisciplinario, más que meramente normativo. Solo de este modo será posible una evolución real en la forma de comunicar el derecho.

La claridad en la comunicación judicial constituye una responsabilidad que recae sobre jueces y abogados, y pensar en el destinatario resulta esencial para cumplir con ella. Considerar el nivel de conocimiento, el contexto, la estructura del mensaje y la empatía permite elaborar decisiones que no solo impartan justicia, sino que también orienten, eduquen y respeten a quienes se ven involucrados. En definitiva, la justicia no solo debe ser realizada, sino también percibida como tal, y la claridad en la comunicación es un elemento indispensable para alcanzar ese objetivo.

El uso del lenguaje claro en las sentencias judiciales no es solo un requisito ético, sino también una necesidad práctica para garantizar una justicia accesible y comprensible. Adaptar el lenguaje judicial a las necesidades de distintos destinatarios fortalece la equidad y la transparencia del sistema judicial. Para ello, resultan fundamentales la formación continua, la revisión de los textos y el uso de tecnologías de apoyo, con el fin de construir un sistema judicial verdaderamente inclusivo.

“...la simplificación y aclaración del lenguaje no significa vulgarizarlo, ni infantilizarlo, sino, más bien al contrario, requiere de gran esfuerzo mental de síntesis y de explicación sin perder precisión”. Carretero, Cristina 

Bibliografía: 

Borinsky Mariano Hernán “Comunicación efectiva y creatividad en las organizaciones” 

Carretero, Cristina “Lenguaje claro, reto de la sociedad del Siglo XX” 

De Cucco Alconada, Carmen: “Hacia un lenguaje jurídico claro” - saij.gob.ar 

De Cucco Alconada, Carmen; Graiewski, Mónica J. “Una propuesta de lenguaje jurídico claro para la Argentina.”

https://www.saij.gob.ar/FA20240001


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